El ciclo de 21 días en la gestión empresarial

Punto de partida

Comparto con vosotros algunos interrogantes que parecen, a priori, fáciles de responder y que sin embargo, la tozuda realidad nos revela que en la mayoría de las organizaciones suponen, aún hoy, un asunto pendiente de resolver.

¿Todas las empresas tienen una cultura propia aunque sea de manera inconsciente?. Los responsables de un equipo ¿lideramos siempre?, ¿influimos  en los demás con todos nuestros actos?, ¿predicamos o damos trigo?, ¿cuál es la tasa de retorno de nuestros esfuerzos en cuestiones de cambio de paradigma?.

Tenemos a nuestra disposición múltiples recursos para guiar nuestro camino de la estrategia empresarial y en la gestión de las personas, pero la china en el zapato es siempre la misma: ¡Hacer del cambio un hábito!

 

El hábito sí hace al monje

Remamos contracorriente en una época de cambio y las empresas  necesitamos ahora, más que nunca, practicar un liderazgo con sentido. Conseguir una organización motivada e implicada es una cuestión vital para la supervivencia a largo plazo, y sin embargo, la mayor parte de las acciones de transformación organizacional, en este sentido, fallan más que una escopeta de feria.

Y ¿por qué?, pues porque olvidamos el requisito del cambio personal y de cómo nuestro cerebro trabaja para modificar una conducta. Nuestro sistema neuronal necesita, al menos, 21 días para asentar un nuevo método, interiorizarlo y así automatizar el nuevo proceso.

El cambio acelerado en 21 días reprograma la forma de hacer algo. Ese debería ser el compromiso de cualquier oferta formativa.

Un cordial saludo,

Cristina Rubio

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